La CNMV aplicará la normativa de valores a las criptomonedas a la espera de regulación europea

La Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV) ha puesto el foco en las criptomonedas y otros criptoactivos, a los que aplicará la regulación vigente, fundamentalmente en materia de valores, a la espera del desarrollo de una normativa específica europea o internacional.

Así lo ha avanzado este jueves Víctor Rodríguez, director general de política estratégica y asuntos internacionales del supervisor de los mercados, en la ponencia inaugural de las jornadas de innovación financiera Revolution Banking.

“Queremos fomentar la innovación en servicios financieros, que den valor añadido a los clientes, y que haga que España sea un pais atractivo para operar, pero no podemos permanecer impasibles a una creciente captación de fondos del público, que nuestra obligación es que se haga con todas las garantías”, ha defendido.

Rodríguez ha destacado que hoy en día la disrupción financiera que más interés despierta son las criptomonedas y otras criptoemisiones, o ICOs, basadas en la tecnología de cadenas de bloque, denominada blockchain.

El interés que despiertan estos activos radica, según Rodríguez, en esta tecnología “capaz de transformar el sector financiero”, en lo novedoso de un sistema que ha puesto en guardia a los supervisores por la ingente captación de fondos de particulares y en las fortísimas variaciones de precios de algunos de sus activos cotizados. El bitcoin, la moneda virtual más conocida, ha caído un 40% desde principios de año, pero ha subido cerca de un 30% desde marzo, hasta los 9.500 dólares, ha ilustrado.

El representante de la CNMV ha destacado el carácter global de unas emisiones que se comercializan a través de internet desde cualquier punto, con Suiza, Gibraltar, Estonia o Singapur produciendo los principales valores que se comercializan en España, por ejemplo.

Ante este reto, ha explicado Rodríguez, las autoridades internacionales han optado por cuatro diferentes estrategias. La primera es la prohibición, practicada por China o Corea del Sur. La segunda es el desarrollo de una normativa local propia, como ha hecho Francia.

La CNMV, ha aclarado Rodriguez, rechaza estas dos opciones y aunque abraza la tercera vía, la de las advertencias que vienen practicando Bélgica y Holanda, con avisos a inversores que ha firmado en solitario o conjuntamente con el Banco de España, el supervisor opta por el cuarto camino. Se trata de aplicar a estas nuevas tecnologías la legislación vigente, tratando de adaptarse a sus particularidades, a la espera del desarrollo de una normativa específica de carácter europeo o internacional. 

Rodríguez ha subrayado que el estricto supervisor de los mercados de EE UU, la SEC, ha optado por la misma vía. En España, la CNMV considera que salvando contadas excepciones de empresas tecnológicas que realizan emisiones como instrumentos de acceso a servicios, el grueso de criptoemisiones pueden quedar sujetas a la normativa de valores, bien por sus características de obligación, bien por el interés en su revalorización en los mercados, que les acerca a los valores negociados.

La CNMV advierte, en todo caso, que muchas de estas actividades pueden estar desreguladas y que urge desarrollar una normativa específica. Este miércoles, el supervisor del mercado aclaró que permitirá la existencia de fondos que inviertan en criptomonedas, pero alertó de sus fuertes riesgos.

Más allá, el regulador hace un llamamiento a las compañías que operen con criptomonedas a aplicar normas de prevención del blanqueo de capitales, políticas de custodia, registro, conflictos de interés y transparencia en las comisiones. La ley no exige estos pasos, ha reconocido Rodríguez, pero su aplicación avanzará trabajo a las empresas de cara a la regulación por venir y elevará la confianza de los clientes.

Finalmente, el representante de la CNMV ha avanzado la pronta puesta en marcha del campo desregulado de pruebas para firmas financieras tecnológicas, las fintech, que prepara el MInisterio de Economía.

El llamado sandbox, denominación anglosajona que se le ha dado en las experiencias en Reino Unido Singapur, permitirá a los emprendedores probar sus innovaciones en un mercado real y al regulador estudiar los riesgos que comporta su actividad.

Rodríguez ha aseverado que este campo de pruebas no será una puerta trasera para lograr autorizaciones con mayor facilidad, ha avanzado que las empresas podrán operar en él entre seis meses y un año, y ha matizado que lo normal es que el grueso de consumidores que participen sean familiares y amigos de los emprendedores involucrados, en todo caso de forma voluntaria y advertidos de los riesgos. Además, ha aclarado, el sandbox estará vigilando tanto por la Dirección General de Seguros (DGS), como por el Banco de España y la propia CNMV.

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